miércoles, 18 de agosto de 2010

Anhelo nacional

EL REGRESO DEL HUÁSCAR (*)

Por César Robles Ascurra (*)

Ha tenido que ser el ministro de Defensa de Chile, Jaime Ravinet, quien, de visita oficial en el país, ha puesto en agenda la discusión de un tema tan sensible como es el retorno del legendario monitor Huáscar.

Y lo ha hecho señalando que este asunto no ha sido planteado oficialmente a su país, y que no se descarta la posibilidad de un diálogo al respecto. Esto último es importante, y habría que, como país, Gobierno y Estado, tomar la iniciativa, porque por primera vez, después de la infausta guerra con Chile, se abriría una posibilidad real superar viejas heridas y enconos con nuestros vecinos del sur.

Ahora que Chile ha aceptado la competencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo marítimo, y que las relaciones bilaterales tienden a restablecerse y mejorar, nuestra Cancillería debiera estudiar y evaluar una solicitud oficial-estatal para que el Huáscar -entrañable e irrenunciable Patrimonio Nacional del Perú- retorne al seno patrio.

La relación con Chile, es bueno recordarlo, no sólo se mide por cuestiones económicas, también existen factores subjetivos que movilizan la conciencia y la identidad de un pueblo. Y en este sentido, el Huáscar es parte del orgullo nacional herido, prisionero desde el siglo XIX y varado en la base naval de Talcahuano. Y no se trata de sentimentalismos chauviniastas, no. Es parte sustantiva de lo que debiéramos plantear en la agenda permanente de la relación bilateral.

El embajador Manuel Rodríguez Cuadros, en su último libro: La Soberanía Marítima del Perú. La controversia entre el Perú y Chile, señala que: “Un futuro de integración y cooperación entre Perú y Chile demanda serenidad y responsabilidad en la conducción de la relación bilateral. También exige respeto por los hechos de la historia, y en su momento debe significar, por parte del Estado de Chile, un reconocimiento de los sufrimientos y estragos que la ocupación provocó en el Estado y la sociedad del Perú, como lo ha hecho Alemania en relación a Francia, o Paraguay en relación a Bolivia.”

Es este reconocimiento el que debe servir de base para superar viejos enconos y recelos, que además deben tratarse con la mayor firmeza, pero también con la más amplia cooperación y respeto mutuo por la Historia, como lo sostiene el embajador Manuel Rodríguez.

Por ello, es inaceptable que, pleno siglo XXI, subsistan simbologías militares como exhibir al monitor Huáscar como trofeo de guerra; o la celebración diplomática que año a año hace el Gobierno de Chile, “en honor y recuerdo de las glorias militares de su Ejército” -que no tiene otro referente histórico que la guerra contra el Perú en 1879- porque obstruyen una buena relación de vecindad entre dos países limítrofes.

Lo dicho por el ministro de Defensa chileno, Jaime Ravinet, le plantea a la Cancillería y al Gobierno peruanos una gran oportunidad para tratar, con la mayor responsabilidad y conciencia histórica, este crucial tema, que estamos seguros también se convertirá en una nueva Demanda Nacional.
Periodista
(*) El Monitor Huascar bandera chilena varado en la base naval de Talcahuano, Concepión.


Uno de los grupos más emblemáticos de Huánuco, Pata Amarilla, liderados por el "pelo" Ambrosio con el tema Apaquitay, en el mes de su aniversario.

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